«Un pueblo o iglesia que olvida a sus mártires no merece sobrevivir». Pedro Casaldáliga.
La memoria es una cita, mantenerla viva es tarea de todas, si, mantener la memoria de Teresa Grigolini, Concetta Corsi, Eulalia Pesavento, Amalia Andreis, Fortunata Quasce, Elisabetta Venturini, Maria Caprini, Caterina Chincarini, y todos y todas las compañeras de prisión, es acompañar desde dentro cada paso, cada acontecimiento, cada tortura, cada gesto, es leer en sus vidas la fe, la esperanza y la caridad.
Una historia con luces y sombras, pero de gran fuerza que nace de la vulnerabilidad y fragilidad. Aquí se manifiesta la gracia de Dios.
Esta memoria viva es un alimento para nuestra espiritualidad y nos desafía a permanecer fieles con gratitud y compromiso, en todas las circunstancias de la vocación y la misión.
Entremos en esta tierra sagrada de nuestras hermanas con los pies descalzos, y corazón agradecido.
Objetivo:
- Entregar con el testimonio y fidelidad a Dios y a la misión, el legado de nuestras mártires a las nuevas generaciones y seguir así escribiendo la historia y el paso de Dios en nuestras vidas y en la vida de los pueblos.


La retirada de Jartum
“Tras un viaje de 33 días, no exento de peligros e inconvenientes, nuestra gente llegó a El Cairo el 14 de junio… Los moros casados se alojaban en una casa alquilada, los chicos y chicas se retiraron a los establecimientos de la Misión”.
(Nigrizia, julio,1884, p.127)
Sigue la historia AMN 22 p. 55 -86
Elizabetta Venturini
De su diario
“Con la caída de El Obeid – había anotado el mayor Gozzi – todo Kordofan, excepto alguna montuosa región de los Nuba, quedó como dominio indiscutible del Mahdi; y el, una vez establecida en esa ciudad la sede de su gobierno …, se dedicó allí a hacer los preparativos políticos para extender la insurrección, conquistar Jartum, y poner en acto sus desmesurados designios de reforma del Islam y de sumisión del mundo a los creyentes en el. (cita en AMN 18, p.69)

Teresa Grigolini
Al leer la historia de Teresa, nos contagiamos de la fuerza y la caridad generosa de una mujer que ha superado la letanía del abandono, la humillación, el sacrificio, la decepción y la soledad,… Y sin embargo, desde esta montaña de tristeza y dolor, brilla para ella una esperanza, la esperanza de un Dios que no la abandona: “Madre, quedate tranquila y no temas nada, porque el Señor nunca deja perecer a los que ama” (IT-AMN 6, p. 198).
Momento meditativo
“El cuerpo estaba hecho trizas, pero los dolores morales eran mucho más insoportables. la gran debilidad nos había hecho perder un poco el intelecto.
Al comienzo de nuestro cautiverio oramos fervientemente y nuestra mente siempre estuvo fija en Dios.
Estábamos felices de sufrir por la causa del Reino de Cristo.
Sentíamos que el Señor estaba con nosotras y nuestro corazón estaba inundado de paz y alegría sincera.
Luego cayó la noche, una noche sin estrellas: era la agonía del espíritu, sin sombra de conforto.
Al inicio las patadas y golpizas, eran dulzuras a soportar: la idea de poder testimoniar con la sangre nuestro amor por Cristo, un anhelado tanto deseado en el período de nuestra formación, nos sostiene y nos infundía fuerza y valor.
La educación a la Cruz recibida de nuestro fundador y el deseo del martirio que nos parecía tan cercano, nos animaban a soportar todo.
Pero la muerte tan esperada no llegaba y estábamos entre las garras del Mahdi.
Después, casi insensiblemente la oración floreció en nuestros labios: unidas comenzamos un triduo al Sagrado Corazón de Jesús, pidiéndole que nos salvará de los dientes de las bestias y nos ayudará a permanecer fieles” (Tutti sapevano che ero stata suora” pag. 150)
- De aquello que más tocó tu corazón y que te desafía, ¿Qué te gustaría compartir?
- Exprésalo de manera creativa: con un dibujo, una poesía, escribe tu propio salmo, etc.
La fuga (1885-1891)
En cuanto el P. Bonomi logró la liberación, se preocupó por los que se habían quedado en la esclavitud. Mando al lugar guías y camellos en número suficiente para la liberación. Escogieron a Fortunata, por ser africana y a además muy expuesta a ser vendida como esclava y María Caprini que había estado más en la prisión. Viajaban de día y de noche para poner cada vez más espacio entre posibles perseguidores. A un cierto punto las hermanas, para no caerse a causa del cansancio, las ataron al camello.
El 22 de octubre de 1885, un telegrama de Dongola, anunciaba al Cairo que las dos hermanas habían llegado sanas y salvas a Abasce, y el mismo día la noticia se envió a Verona. Las ultimas en ser liberadoas fueron Caterina y Elisabetta con P. Ohrwalder, 29 noviembre 1891
Lectura
AMN 18 pp. 99-151 | Sigue leyendo IT-AMN 11, pp.85-106
Escribe en tu diario
Al concluir este módulo sobre la Mahdia y siguiendo paso a paso el testimonio de las hermanas, podrías hacerte un propósito para seguir profundizando y confrontar tu propia vida a la luz del legado dejado por nuestras hermanas, que sean luz en tu vocación Comboniana.
- ¿Qué sentimientos habitan tu corazón en todo lo vivido por nuestras hermanas durante este tiempo de cautividad?
- ¿A qué te invita hoy el testimonio de sus vidas?
Invita a tu comunidad con esta oración y ver desde una mirada de fe los inicios de nuestra historia.
