Introducción
Nuestra historia recoge el testimonio de estas primeras mujeres misioneras y evangelizadoras, junto a Daniel Comboni derramando en tierras africanas el bálsamo de amor con el que fueron impregnada y esparciendo su perfume en estas tierras lejanas.El mandato de Jesucristo de “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mt 16,15) fueron las palabras que motivaron y que tocaron el corazón de estas jóvenes mujeres y junto a Comboni se lanzaron a la gran aventura predicando el evangelio no solo con palabras sino con gestos concretos de entrega y solidaridad.
Objetivos:
- Leer la historia al puro rayo de la fe, para mantener viva la memoria histórica y el legado de nuestras mártires columnas fundantes de la congregación, como fuente de inspiración y motivo de esperanza en la realidad de hoy.
- Mantener vivo el carisma y la espiritualidad comboniana para: Mirar al pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza.

Lectura
“Queremos recordar el testimonio valiente de nuestros santos y santas y de quienes, aun sin haber sido canonizados, han vivido con radicalidad el Evangelio y han ofrendado su vida por Cristo, por la Iglesia y por su pueblo” (DA 98). Sigue la historia en AMN 18, 37-40
“No puedo deciros mi disgusto al saber la triste habladuría que se ha esparcido sobre mi. Pero una vez u otra se os dará esta noticia, pero vosotros no os amargueis demasiado. La muerte es un sacrificio que debemos hacer a nuestro Dios; y muerte de cruz por la gloria del Padre divino y por la salvación de nuestras almas, así nosotros debemos resignarnos a ese gran paso y hacer con amor ese sacrificio” …
(Amalia Andreis, a su padre)
Leer en AMN 18, 41 | IT-AMN 4(Profilo Amalia Andreis)
Testigo ocular
“Describo la vida llena de privaciones y miseria que llevamos durante dos meses y medio. todos sufrimos de fiebre y disentería, sin ropa, llenos de insectos repugnantes, durmiendo en el suelo desnudo, tres de nosotros nos dejaron: Sr. Eulalia murió el 27 de octubre, Gabriele el 31 de octubre, Sor Amalia el 7 de noviembre.” (P. Giuseppe Ohwalder al P. Giovanni, 26 de diciembre 1882).

Momento meditativo
Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida.
Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla;
no se la puede economizar en estéril egoísmo.
Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen;
hacer un favor al que no va a devolver;
gastar la vida es lanzarse aún al fracaso, si hace falta,
sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.

- ¿Qué sentimientos se despiertan en tu corazón?
- ¿A qué te invita el testimonio de estas nuestras mártires?
Somos antorchas que solo tenemos sentido cuando nos quemamos;
solamente entonces seremos luz. Líbranos de la prudencia cobarde, la que nos hace evitar el sacrificio, y buscar la seguridad.
Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos, y falsa teatralidad.
La vida se da sencillamente, sin publicidad.
Escribe en tu diario
- Somos auténticas compañeras y sucesoras de nuestras mártires? ¿somos consecuentes con el ejemplo de su vida? ¿Continuamos viviendo sus opciones, su radicalidad, su testimonio martirial?
